Cereales versus Pseudocereales

 

Los cereales hacen parte de la familia botánica conocida como gramíneas a la cual pertenecen todos los pastos. Durante siglos gracias a procesos de selección de semillas de diferentes gramíneas, actualmente la humanidad goza de diferentes especies o variedades de cereales, ampliamente usados como alimento: arroz, cebada, trigo, centeno, maíz, avena, sorgo, maíz, mijo, alpiste, entre otros. Los cereales se caracterizan por tener semillas ricas en almidón y lípidos en proporción variable, las cuales crecen en espigas de diferentes tamaños dependiendo de la especie.

Por su nombre el trigo sarraceno es frecuentemente clasificado como un cereal.  Sin embargo, este no hace parte de las gramíneas. El trigo sarraceno o alforfón, pertenece al grupo de las Polygonaceae, al cual también hace parte la acedera y ruibarbo. Las polygonaceae son llamadas de esa manera debido a la forma poligonal de sus semillas, que pueden ser triangulares o cuadrangulares.

Debido al alto contenido de almidón en sus semillas, el cual solo es encontrado en los cereales, además, del uso de sus granos y harina para producir alimento, el trigo sarraceno al igual que la quinua y amaranto es considerado como un pseudocereal. Las plantas que comparten características nutricionales y uso con los cereales, son clasificadas como pseudocereales (pseudo proviene del latín pseuda que significa falso, por ende pseudocereal significa cereal falso).

Los pseudocereales carecen de gluten, poseen un elevado índice de valor nutritivo y biológico, lo que los hace nutricionalmente muy superiores a los cereales. Por estas características, actualmente los pseudocereales son muy apetecidos en la producción de panes sin gluten y otros productos de repostería. Además, son ampliamente usados en platos principales como fuente de carbohidratos y proteína.